viernes, 4 de mayo de 2012

Todo sobre las pelolais

Son nietas de las pirulas e hijas de las cuicas. Estudian en colegios religiosos particulares, provienen de familias conservadoras, son delgadas, lucen el pelo liso y tienen acceso a diversos lujos. Así se describe a esta tribu urbana que ha dado que hablar en el libro “Ciertos ruidos: nuevas tribus urbanas chilenas”.

Ciertos ruidos: nuevas tribus urbanas chilenas” es el nombre del libro de Andrea Ocampo, recién lanzado por Editorial Planeta, que hace un detallado retrato de las tribus urbanas: un fenómeno social que ya se asentó en nuestro país.

Los gustos, el vocabulario, el estilo y las actividades de los pokemones, visual, emos, peloláis y flaites se convierten en estas páginas en una pulcra fotografía de esta nueva generación. Sin duda, son las peloláis una de las tribus que ha generado mayores comentarios, quizás por su amplia definición y por su características comunes con los adolescentes del barrio alto o el grupo ABC1.

Aunque no se sabe ciertamente el origen del término peloláis, con el paso del tiempo y el ruido que ha generado este apodo, ya está claro que se refiere “a una chica de entre 13 y 20 años de pelo liso, delgada, poseedora de una actitud reservada, temple activo, de clase alta o media alta, proveniente de familias conservadoras, matriculada en colegios religiosos particulares y con acceso a lujos, como ropa exclusiva, determinado consumo gastronómico, de entretención y a viajes”, aclara la autora, quien tiene 23 años, es estudiante de filosofía y también editora de la revista digital Indie.cl.

Haciendo una irónica descripción de los antepasados de esta tribu, Ocampo afirma que las peloláis son nietas de las pirulas –jóvenes de clases alta de los ’70 y ’80– e hijas de las cuicas –jóvenes de los ’80 y ’90– que además han conservado el aura del high society. Según aclara Ocampo, el término peloláis aparece con posterioridad al fenómeno pokemón y surge por contraposición. “Nacen como antítesis social y de cuidado corporal.

El pelo liso es el opuesto al escarmenado pegoteado y levantado de un visual o de los ‘soles’ pokemones. El único modo que los chicos de colegios privados tienen para distinguirse y marcar territorios y gustos es a través de círculos exclusivos, marcas exclusivas, amigos exclusivos y educación de elite. Esto se levanta como una manera de proteger el modo de vida que han heredado”, cita la autora en el texto.

Más que autodefinirse, las peloláis intentan diferenciarse de las demás tribus. “Yo peloláis no soy pokemón, no soy flaite, no tengo sexo en las plazas, no salgo a bailar, no ponceo”, son, según el libro, las frases típicas de este grupo. "LAIS" SENIORS Y JUNIORS La autora realiza también una exhaustiva descripción de las distintas generaciones de peloláis. Según relata en el libro, en el mundo de las peloláis la generación de la hermana chica lais y la hermana mayor también tienen sus distancias. Mientras la mayor ingresa a la universidad (UC, Los Andes, Finis Terrae, Desarrollo, Adolfo Ibáñez o Diego Portales), participa de “ Un Techo para Chile”. Las lais seniors ya no se visten como niñas inocentes, sino que han adecuado sus prendas Kosiuko, Zara, Ona Sáez, iO y Diesel a su edad.

Es un must, en ese sentido, cambiar la ropa todos los días, lucir una larga cabellera lisa, cuidada con cremas que prolonguen los reflejos y visos. En caso de las lais de pelo oscuro, éste debe lucir más brillante que la gomina, para lo que el uso del alisador de pelo manual o químico es necesario. Son ellas también las que asisten constantemente al gimnasio y al solarium, porque el bronceado es sexy, aun más cuando las pecas son visibles. A ojos de la autora, las seniors también se interesan en planear viajes a Brasil, Punta del Este y cruceros por El Caribe porque Europa y USA ya lo conocen.

Van al Portal La Dehesa y “al Alto” (Las Condes) en sus autos personales escuchando música brasilera, a “Coldplay”, Keane, Francisca Valenzuela, Gustavo Cerati y las del recuerdo, como “Mamma Soul”, “Hanson”, Julieta Venegas… “Estas chicas de fuerte perfil heterosexual, se complacen con películas hollywoodenses de romances o comedias, coleccionando costosos perfumes, zapatos, carteras y chalas brillantes, tomando amaretto sour, piña colada y todos los tragos dulces, pero también bajando de peso. Esta es la generación de chicas ABC1 con altos índices de anorexia y bulimia”, asegura Andrea.

Las peloláis de la nueva generación, según este estudio, son chicas que se educan en colegios como el Villa María, la Alianza Francesa, La Maissonnete, Mayflower, Craighouse, Cumbres, Saint George’s, etc… Chicas que van a fiestas “hasta temprano” y cuyos papás (o hermanos) las pasan a dejar o a buscar. Son chicas que para salir a tomar un helado se maquillan sutilmente (con gloss y rimmel), elevan sus chasquillas hacia atrás afirmándolas con orquillas de colores, aros de perlas…, pitillos a la cadera o, en su defecto, jeans pitillo de tiro largo (o piratas), zapatillas Adidas y Nike o zapatos ballerinas. Las que no hacen “carretes”, sino que “juntas”, a las que les sigue un pijama (party) donde se maquillan y especulan sobre los “minos”.

Son adolescentes que ya saben usar las tarjetas de crédito de los papás y también que un celular con cámara (bluetooth), infrarrojo, Internet, radio, MP3 y demases, deben tener un plan generoso, pues las amistades se unen a través de estos aparatos enchulados con correas y adornos colgantes. Compran desde Patronato a Alonso de Córdova, sin discriminar. Son chicas que se comunican con sus madres a través de mensajes de texto, las que enseñan a ocupar el MSN, Facebook, pero no el Fotolog. Son chicas que luchan contra sus madres cuicas, cuando les da el ataque de juventud y comienzan a usar su ropa lais. Las caracterizaciones contenidas en esta investigación pueden seguir hasta el infinito, y pueden ser más o menos discutibles. Lo que sí está claro es que Chile está diversificando sus modelos estéticos y culturales, y estas llamadas tribus urbanas son la mejor prueba de ello.

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